Un amanecer en la sabana; Rafiki, una especie de shaman, eleva su voz en un canto de gloria que llama a los animales hacia la Roca del Orgullo, donde elefantes, rinocerontes, jirafas, cebras, antílopes, aves y otros celebran la presentación de Simba, la continuidad del círculo de la vida... El musical The Lion King ha comenzado y nada, nada me había preparado para lo que mis ojos tenían la fortuna de presenciar...El Rey León es la cinta más exitosa de Disney; no sólo se trata de una de las más taquilleras de todos los tiempos y su máximo logro económico a la fecha, sino que es una historia propia y original (es decir, no se basó en los cuentos clásicos), además de que mantuvo la esencia musical y la creación de personajes entrañables, dos elementos característicos de la empresa.
Partiendo de esa premisa, del éxito del proyecto de La Bella y la Bestia en su versión teatral, y de la posibilidad de sentar pautas importantes para la rama de teatro en el árbol de la compañía, no es de extrañar que The Lion King haya sido elegida como proyecto para llevarlo a los musicales de Broadway y el West End.
Sin embargo, hay un elemento importante en esta secuencia que lleva a la puesta en escena y a tener al autor de estas líneas asistiendo maravillado: si el teatro tiene actores humanos, ¿cómo se llevaba al escenario una serie de animales, de modo que la obra fuera válida y respetase la esencia de la película?, ¿cómo se llevaba a un teatro una secuencia introductoria tan impactante en la cinta como la que lleva a los animales hacia la piedra a la presentación de Simba, o la que termina con la muerte de Mufasa en una impresionante estampida?... Las preguntas pasaron por la mente del equipo de producción, y la respuesta se traduce en un sinnúmero de premios y un logro impresionante en color, arte, vestuario, música y espíritu...
Partiendo de esa premisa, del éxito del proyecto de La Bella y la Bestia en su versión teatral, y de la posibilidad de sentar pautas importantes para la rama de teatro en el árbol de la compañía, no es de extrañar que The Lion King haya sido elegida como proyecto para llevarlo a los musicales de Broadway y el West End.
Sin embargo, hay un elemento importante en esta secuencia que lleva a la puesta en escena y a tener al autor de estas líneas asistiendo maravillado: si el teatro tiene actores humanos, ¿cómo se llevaba al escenario una serie de animales, de modo que la obra fuera válida y respetase la esencia de la película?, ¿cómo se llevaba a un teatro una secuencia introductoria tan impactante en la cinta como la que lleva a los animales hacia la piedra a la presentación de Simba, o la que termina con la muerte de Mufasa en una impresionante estampida?... Las preguntas pasaron por la mente del equipo de producción, y la respuesta se traduce en un sinnúmero de premios y un logro impresionante en color, arte, vestuario, música y espíritu...
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